La lavanda, símbolo de la Provenza y mundialmente conocida por sus paisajes únicos, es una planta con un perfume incomparable y con propiedades extraordinarias. Una multitud de colores violetas y azules tiñen los campos y las montañas de la Provenza durante el período de floración, de junio a septiembre. Conocida como el “oro azul” (l’or bleu), la lavanda crece de forma salvaje, pero también ha sido cultivada por hombres que han sabido transformarla en una multitud de productos.
Hay varias “rutas de la lavanda”, que pueden recorrerse en coche, en bici o en moto, todo depende del tiempo del que dispongan y las ganas, para descubrir los campos de la lavanda en todas sus formas, así como los secretos de esta planta magnífica: cosecha, destilación, productos, museos, exposiciones, gastronomía y las célebres fiestas de la lavanda. A lo largo de estos recorridos, podrán descubrir magníficos pueblecitos provenzales en lo alto de una colina dominando los campos de lavanda, o en el centro de un valle de viñas y olivos, pueblos encantadores con casas y calles de piedra, pequeñas iglesias y las típicas torres del reloj, plazas con terrazas y restaurantes donde podrán degustar la deliciosa gastronomía provenzal…