Emirates, Japan Airlines, United, Delta o American Airlines daban la señal de alarma ante la situación entre aerolíneas y 5G hace unos días enviando una carta conjunta a los principales organismos de seguridad aérea e, incluso, algunas de ellas, cancelando vuelos alegando motivos de seguridad.

¿Qué motivos? En realidad solo uno, pero fundamental para la correcta aeronavegabilidad del avión: la red 5G, la nueva generación de telefonía móvil, puede interferir con la tecnología del avión en fases críticas, como la del aterrizaje automático en casos de, por ejemplo, baja visibilidad.

“A nosotros en Europa, EASA, la Agencia Europea de Seguridad Aérea, ya nos avisó de que el 5G se acercaba un poco a las bandas en las que trabajan los aviones, el 4G trabaja 3,7 a 3,98 GHz y los aviones comienzan en 4 con algo, y es peligroso que se acerquen las longitudes de onda de los distintos sistemas porque entre ellos se pueden confundir”, cuenta a Condé Nast Traveler  Ignacio Rodriguez, comandante de una aerolínea española.

La preocupación de las aerolíneas tiene una explicación fundada: “el problema está en el radioaltímetro, que es un aparato que lanza una señal al suelo, la recibe de nuevo y en ese tiempo calcula la distancia a la que está el avión, una herramienta fundamental en los aterrizajes automáticos en los que el piloto no ve nada fuera, y es el avión el que va calculando la distancia”, aclara Rodríguez.