Los amantes del invierno creen que lo son porque prefieren el frío, pero eso es porque no han pasado un diciembre en Mérida. Desprenderte de tu chaqueta en estas fechas al salir del aeropuerto de la capital yucateca es tan chocante como agradable

En esos momentos previos a conocer la ciudad, de ignorancia ante lo que nos espera, creemos que el buen clima es ya razón suficiente para gozar de las vacaciones adecuadas, pero ‘adecuado’ es un término que a Mérida le queda lejano, no porque no llegue a ese nivel, sino porque lo supera con creces

Son necesarios alrededor de cuatro días para empaparte ligeramente de una gastronomía que rompe con todo lo que creíamos haber probado como comida mexicana, pero también para descubrir sus rincones más artísticos, impregnarte de enclaves naturales de ensueño y conocer a unos habitantes tan cercanos, generosos y atentos que te harán sentir en casa. 

Pst, pst. Aquí va una recomendación extra: a una hora en coche de Mérida, te espera una joya natural que, no solo te dejará sin aliento, sino en la que también podrás bañarte. Sigue leyendo. 

No nos cabe duda de que Mérida gozará de una amplia variedad de buenos hoteles, pero aquí estamos por las sugerencias personales, al menos las que proceden de buenas experiencias, y el Hotel Santa Ana, desde luego, es una de ellas. Para empezar, su ubicación, en el número 503 de la calle 45, ya es perfecta, literalmente al lado del Parque de Santa Ana y a menos de cinco minutos del popular Paseo de Montejo

EJEMPLO DE COMPOSICIÓN DE BLOC, TEXTOS E IMAGENES TOMADOS TEMPORALMENTE DE TRAVELER A EFECTOS DE MAQUETACIÓN.